Edificio Morey en San Pedro de Macoris - Fotografia por Jonnhy Burgos en Burgos Creative
La ciudad de San Pedro de Macorís conserva varios edificios muy singulares, construidos a principios del siglo XX, cuya curiosa estructura tiene un valor arquitectónico único. Uno de estos lo encontramos llegando a la calle Duarte esquina Sánchez, adonde acudí acompañado del ingeniero arquitecto Ernesto García, quien me asesora. Se trata del Edificio Morey, de tres niveles, levantado en el año 1915, que es una construcción asimétrica de hormigón armado, la cual tiene detalles muy pintorescos. Éste, en el vértice angular, posee un torreón con dos cuerpos de forma distinta, debido a que comenzando desde el segundo nivel y llegando al tercero es totalmente curvado. Tiene cinco altas ventanas ovaladas con persianas, intercaladas con tragaluces de vidrio en color azuloso, igualmente ovaladas. A éste le continúa la torre final, de forma cilíndrica, con ventanas rectangulares, coronada por un cono cubierto de tejas que sobresale del techado. El frente, el lateral derecho y parte del lado izquierdo del primer nivel del edificio se nota abandonado: hay tablones cruzados cerrando un ventanal, y se ubica la entrada principal enrejada donde están las escaleras que conducen a los niveles superiores. A cada lado tiene una columna bizantina soportando un dintel (que es como se llama a la parte superior de una puerta que descansa sobre la jamba, pieza vertical que lo sostiene) que sirve de base a un tragaluz con barras de hierro encerrado en un arco de medio punto. Y sobre éste se distingue un paño que contiene el nombre del edificio labrado con letras en alto relieve. Además, sobre el mismo está abierta una ventana geminada (gemela) con persianas, cuya división es una corta columna jónica de cuerpo estriado, y en su derredor se percibe un grueso borde curvado. Más arriba, sobre ésta, se aprecia otra ventana también geminada, aunque distinta a la anterior, pues su parte superior está limitada por un dintel plano. En el segundo y tercer nivel se contempla dos balcones en voladizo (una viga en uno de sus extremos sobresale de la pared) y tres puertas con arcos de medio punto y persianas. Sobre las barandas en la pared, en bajo relieve, se visualizan motivos ornamentales formados por cintas colgantes con lazos. El inmueble está rematado por una cornisa y un friso en el cual se ubican dos ventiladores abiertos en un arco de concreto con rejas, separados por un mirador que se comunica con el exterior y que está formado por un corto cuerpo con dos ventanas rectangulares divididas por otra columna jónica sobre el que hay un balcón.

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